viernes, 14 de octubre de 2011

Pacto de la Antártida






Pacto de la Antártida

“Esto es así, Maximilian. El mundo ha abusado de nuestros regalos durante demasiado tiempo. Ahora deben pagar el precio...”
- Lord Sturgeon al Maestro de la Guerra Schneider, Archimedes Grange, Abismos de Wells, Antártida, 1870



El enigmático Pacto de la Antártida es la nación más joven y heterodoxa. Oficialmente se estableció en el año 1857 por su fundador, el excéntrico británico científico-aristócrata Lord Barnabas Draynes Sturgeon, el Pacto ha causado cambios sísmicos en la política global y en los avances científicos en los pocos años de su existencia. La fuente de la influencia del Pacto son los misteriosos Abismos de Wells, un grupo de enormes grietas en la capa de hielo de la Antártida descubierto por Sturgeon y su primera expedición multinacional que volvió en 1845.


El abismo, bautizado con el nombre del piloto del aeroplano de exploración desde el cual Sturgeon vio por primera vez la extraña brillante anomalía, era algo que la mayoría de los científicos pensaban que sólo era un mito; una enorme mina repleta de conocimientos y objetos extraordinarios, conocida simplemente como "La Bóveda". Durante los años en los que se fueron estableciendo colonias permanentes en la Antártida, Sturgeon y sus seguidores fueron explorando sistemáticamente las secciones de "La Bóveda", documentando concienzudamente sus hallazgos, descifrando y duplicando la tecnología de aquellos dispositivos que fueron más comprensibles de los que fueron descubiertos. Parte de este conocimiento se ha liberado al mundo, jugando un papel importante en muchos de los recientes milagros de la tecnología de esta era.

Sin embargo, "La Bóveda" ha demostrado ser enorme, extendiéndose por la tierra bajo el hielo, y a pesar de años de investigación, los antárticos aun no han rasgado la superficie de todo el conocimiento que se esconde dentro. En este tiempo, una ciudad ha crecido alrededor de los Abismos de Wells, y un país entero alrededor de esta ciudad, con mucha gente diferente - ex-mercenarios, científicos disidentes y aguerridos aventureros con ganas de saborear la vida en la última frontera - han tenido un viaje difícil azotados por los vientos de la Isla del Sur de Georgia y de allí al propio y misterioso continente.


Dominio



Físicamente, el Pacto es una de las naciones más grandes del mundo, reclamando para él la gran masa de tierra de la Antártida. Sin embargo, gran parte de este vasto y desolado continente, especialmente el interior, aún está por explorar.

Gran parte de la población, relativamente pequeña, del Pacto se concentra alrededor de la gran península que sobresale de la costa occidental del continente hacia el extremo sur de Sudamérica, los asentamientos se extienden a lo largo de su longitud hacia la ciudad del Abismo de Well, más en el interior. Muchas de estas ciudades han crecido alrededor de los lugares donde se crearon los campamentos utilizados por la expedición de Sturgeon, durante el viaje que les llevó lentamente a través de las planicies barridass por la nieve hacia el abismo. 


Los dos mayores asentamientos en el Pacto son el Abismo de Wells y el Aristotle Harbour alejado en la península Antártica y el sitio del primer aterrizaje de Sturgeon en el continente salvaje. Ambos se cree que acogen poblaciones de más de quince mil habitantes, sustancialmente más grande que cualquier otro en el Pacto, aunque se cree que son numerosos los municipios más pequeños y bases dispersas alrededor de las costas de la Antártida.


Las ciudades antárticas no son como ninguna otra en el mundo. Tal es la hostilidad del medio ambiente que todos los asentamientos son al menos parcialmente enterrados en el hielo y la roca, bien aislados con el fin de preservar todos los preciosos resquicios de calor. El Pacto utiliza gran parte de los conocimientos obtenidos en "La Bóveda" para sostener su civilización. Granjas subterráneas proporcionan alimentos nutritivos para su sustento, y los peces se crían en lagos construidos especialmente, con un preciso control de temperatura para mantener el agua en estado líquido. Viajar entre los asentamientos se logra principalmente por aviones autogiro o a través de trenes que circulan por una red de túneles excavados en la roca por ingeniosas tuneladoras.


La minería es una importante industria en la Antártida, el continente es rico en materiales de todo tipo, uno en particular es la fuente de gran parte de su poader, el misterioso Elemento 270, una sustancia cristalina verde azulada encontrada en grandes vetas que irradian en todas las direcciones desde "La Bóveda". También conocido como Sturginium (con gran vergüenza para Lord Sturgeon) el elemento es una sustancia peligrosa, pero sus propiedades, especialmente cuando se combinan con los metales, son poco menos que milagrosas. Aunque se han encontrado depósitos del Elemento 270 en todo el mundo desde que se confirmara su existencia, los mayores yacimientos conocidos se encuentran en la propia Antártida. 


Fuera de la Antártida, el Pacto no gobierna en ningún lugar, a parte de la pequeña isla del Sur de Georgia, un antiguo territorio del Imperio de Britania. Ahora está ocupada casi totalmente por un pueblo semi-subterráneo que sirve como puerto, conocido únicamente por "The Gateway". Este asentamiento sirve como primer contacto del govierno del Pacto con el mundo exterior. Las flotas del Pacto vigilan sus aguas tenazmente, como muchos cazadores de ballenas pueden atestiguar, sólo en "The Gateway" se permite a los buques extranjeros amarrar, y la ciudad también sirve para el hogar de las embajadas extranjeras en el Pacto, por lo que es un lugar lleno de intriga y espionaje político. Todos, sin embargo, son muy cuidadosos de permanecer en el lado bueno del Pacto - cruzarte con ellos en sus propias tierras sería tentar la suerte!



Dirigente

Lord Barnbas Draynes Sturgeon, nacido en Britannia es científico y fundador de la nación, es el actual líder indiscutible del Pacto de la Antártida. Su título oficial es el Maestro del Abimos de Wells y Guardián de "La Bóveda", aunque a veces se le conoce informalmente como Gran Lord de la Antártida. Lord Sturgeon vive en el Abismo de Wells, en una casa bien fortificada, pero muy cómodamente equipada conocidad como "Archimedes Grange". Hacia el exterior parece una pequeña fortaleza que sobresale del hielo, en el interior se asemeja a un típico caserón de Britannia.


Lord Sturgeon gobierna con la asistencia de su leal camarilla interior compuesta de sus compañeros más fieles, se asemeja a la jerarquía de un instituto de investigación más que a un órgano de govierno. Algunos de sus miembros han sido sus amigos durante muchos años. El primero de ellos es Lord Leonidas, un físico de origen griego que junto con Lord Sturgeon avistaron por primera vez los Abismos de Wells desde el aire, y Lord Oleg Tatamovich, ex-agente del Zar Vladimir de la Coalición Rusa que juró lealtad a la causa Antártica después de ser uno de los primeros en entrar en "La Bóveda".

Aunque el Pacto no es una democracia, Lord Sturgeon no se ve a él mismo como un dictador. Junto con su camarilla, se diseñó un conjunto de leyes por las cuales él y sus compatriotas rigen su nueva nación, y una lista de derechos y responsabilidades que se esperan de todos los ciudadanos de la Antártida. Este es el actual "Pacto" por el cual se llama la nación, y cada ciudadano espera que sea capaz de leer y entender. Los nuevos ciudadanos son educados en el significado del "Pacto", y se espera que juren lealtad hacia él. En su mayor parto los ciudadanos siguen siendo leales, por ello Lord Sturgeon trata bien a su gente, y a cambio de su lealtad, el "Pacto" otorga un número considerablemente mayor de libertades de las que disfruta cualquier otro ciudadano de otra nación. Sin embargo, después de la traición y fuga del disidente Markov en 1866 se demostro, que no hay una verdadera utopía en este aspecto.

Los emisarios de la Antártida están presentes en todo el mundo, tanto en las embajadas como profesores visitantes de universidades, academias e institutos de investigación. No todos los emisarios son visibles de manera abierta, y sirven al "Pacto" como una eficiente red de espionaje, así como cuerpo de diplomáticos.

Fuerza Militar




Las fuerzas militares del "Pacto" son pequeñas, pero gracias a su dominio extraordinario de la tecnología, ellos manejan un poder ofensivo que supera la desproporción de su numero. Los militares antárticos son comandados por el Maestro de la Guerra Maximilian Schneider, un ex-coronel prusiano canoso que se volvió mercenario, y en 1850 fue junto su ejercito contratado por Lord Sturgeon y posteriormente juró lealtad al "Pacto". Se trata de una organización de ejercitos combinados. Las divisiones militares de su ejercito, conocidas como flotas de guerra, contienen terrestres, navales y tropas aéreas que funcionan en conjunto como una máquina bien engrasada. Se piensa que actualmente hay unas quince flotas de guerra en funcionamiento, aunque muchas más son mantenidas en reserva.

Los antárticos emplean toda la gama de equipos militares. Su infantería, conocida como Comandos, aunque pequeños en número son excepcionalmente capacitados y muy bien equipados igual que cualquier otra tropa de élite de otra nación. Ellas son apoyadas por unas extrañas construcciones conocidas como Iron Men; soldados humanoides artificiales de gran fuerza y resistencia. Estas mismas construcciones sirven como tripulación en muchas máquinas de guerra antárticas, realizando importantes tareas simples con eficiencia incansable y mecánica.


Las máquinas de guerra antárticas no son radicalmente diferentes en su función de cualquier otra máquina de otra nación.Sus diferencias radican más en su calidad. Con la tecnología superior de los materiales y la tripulación artificial, son simplemente capaces de operar en un mayor grado de eficiencia que las maquinarias equivalentes de otras naciones. Sin embargo, se sabe que tienen una serie de habilidades que mejoran su combate. Los buques de guerra antárticos se han visto parcialmente sumergidos para viajar a mayor velocidad y hacerse más difíciles de golpear.


Las máquinas terrestres del "Pacto" son en su mayoría ingenios caminantes y su construcción pone en entredicho el esfuerzo de los otros paises, incluso de los Soles Llameantes; son máquinas extremadamente ágiles para su tamaño. Las Land Ships antárticas, tienen forma de cangrejo, incluso poseen gigantescas pinzas prensiles, algunos testigos presenciales han explicado que son capaces de destruir regimientos completos de tanques en solitario. Extrañamente, tropas y máquinas que se corresponden con estas descripciones se han empezado a ver en lugares muy diferentes alrededor del mundo, desde las junglas del sudeste asiatico hasta las planicies de Polonia. Como llegaron allí - y como desaparecieron inmediatamente después de cumplir su misión sin dejar rastro - es un completo misterio, aunque algunos científicos creen que sus apariciones pueden estar relacionadas con la proximidad de unos extraños portales de energía cercanos a enormes depósitos de Sturginium, aunque por ahora no han sido capaces de demostrarlo.

Motivados por el mal uso dado a sus regalos, el Pacto marcha a la guerra, aquellos que han pervertido el poder de la ciencia conocerán pronto la profundidad de su locura...


lunes, 10 de octubre de 2011

Dystopian Wars



Dystopian Wars 

Imagina un mundo similar al nuestro, pero sutilmente diferentes. Ahora imagina que el año es el 1870 y la Revolución Industrial tuvo lugar décadas antes que en nuestro propio mundo. La tecnología es muy avanzada, y en muchos casos, irreconocible, lo que ha llevado al desarrollo de fantásticos buques de guerra, descomunales land ships y bestias del aire en forma de dirigibles y globos de guerra.
El juego Dystopian Wars, creado por Spartan Games, se desarrolla en un mundo victoriano de estética Steampunk y sus normas han sido diseñadas para poder disfrutar del juego en un par de horas, utilizando sus miniaturas de alta calidad y facilidad de montaje. Las reglas permiten utilizar los modelos Navales, Aéreos y Terrestres desde el principio, de modo que se pueden configurar las batallas y escenarios en cualquier situación de combate.

Las miniaturas de Dystopian Wars se caracterizan por su calidad: realizadas en resina y metal y altamente detalladas, las miniaturas surcan cielos llenos de hollín en busca de naves enemigas, surcan los mares, o defienden la tierra de sus países de origen con sus acorazados.
Las reglas de juego rápido se han optimizado para poder utilizar ejércitos tan grandes como el jugador prefiera, aunque ello no ha afectado a la velocidad de juego, ya que se puede terminar una partida en unas pocas horas.

Dystopian Wars también se ha diseñado para permitir con varios jugadores, ya que al jugarse por escuadrones individuales, es más fácil alternar los turnos entre los jugadores. El juego se puede complementar con el set de 52 cartas, que le añade un toque más de emoción y convierte cada partida en una distinta.

Al mando de una de las flotas de guerra de alguno de los imperios del juego, el jugador puede escoger entre defender su territorio, o tratar de conquistar el mundo!


Las semillas de la Guerra Mundial:

En Europa, el Imperio de Prusia y el Reino de Britannia se encuentra sumidos en una cruenta guerra de desgaste por el control, tanto en el continente como en las colonias.

A lo largo del Pacífico, los Estados Federados de América (FSA) y el Imperio del Sol Llameante, continúan con su lucha por la dominación, atacando a su vez a las colonias de las potencias europeas.

Es un momento de agitación, desconfianza y miedo: la tecnología ha dado un salto más allá de lo que cualquier científico del tiempo pudiera haber soñado, la moralidad se ha dejado a un lado, suplantada por una sed insaciable de poder. Los avances tecnológicos en electricidad de Tesla han hecho la vida más fácil para toda la población, proporcionando luz y calor, pero en esta época de guerra, también ha ampliado los poderes y capacidades de las armas y los vehículos militares. Los experimentos biológicos de Darwin han conseguido casi erradicar el hambre en el mundo, aunque también se han utilizado para crear monstruos que luchen en los campos de guerra.

En el corazón de esta innovación tecnológica se encuentra el elemento Sturgeon 270, utilizado para crear materiales livianos y maleables como tela, o tan duros como el diamante.

Con los nuevos tiempos vienen las nuevas tácticas de combate. El hombre no puede combatir con los gigantes de hierro que horadan los campos de guerra, así que se han ideado nuevas estrategias, gracias a la mejora de las comunicaciones. Las armas combinadas predominan en los arsenales de todos los ejércitos, aunque siguen habiendo algunos comandantes que reniegan de ese estilo de lucha y se mantienen fieles a sus principios.



La chispa que encendió el fuego de la guerra

El conflicto entre las grandes naciones comenzó con algo tan nimio como una disputa comercial, en el año 1864. La Compañía de las Indias Orientales había estado comerciando en Singapur desde hacía varias décadas, asegurando su posición como líderes en el sector. Como tal, tuvo una mala reacción ante la entrada en escena de los comerciantes japoneses en lo que ellos consideraban su territorio, informándoles abiertamente de su animadversión.

El representante del Imperio del Sol Llameante hizo caso omiso a las amenazas de la Compañía, hasta que fue sorprendido por un ataque de las fuerzas de la CIO cayó sobre su delegación y los expulsaron del país. Avergonzado por esta situación, el representante del Imperio se suicidó, y su nombre fue eliminado de los registros imperiales, tal como dicta la tradición.

Pero su familia, que no estaba dispuesta a tener esa mancha en su honor, reclamó la oportunidad de recuperarlo. Su tío, un comandante recién ascendido del ejército imperial, le pidió personalmente a la Emperatriz la oportunidad para restaurar el honor de su familia y golpear a los bárbaros incivilizados de la Compañía de las Indias Orientales. La Emperatriz, con eterna sabiduría, se apiadó de comandante y le concedió su deseo: le otorgó el mando de la Tercera División del Segundo Ejercito Imperial – también llamado Wani. El comandante volvió a nacer ese día, renunciando a su nombre hasta que consiguiera la venganza. La historia lo recuerda simplemente como Oni.

No perdió el tiempo y dirigió a sus Wani hacia Singapur. La ciudad resistió durante un mes, en gran parte gracias al apoyo de la Compañía de las Indias Orientales, pero finalmente cayó bajo el poder de la Tercera División. Oni y sus hombres arrasaron la ciudad, pero no se sentía satisfecho, el hecho de que la desgracia de su sobrino no fuera debida ni a la propia ciudad ni a sus habitantes, sino a las acciones de la Compañía. Sin embargo, antes de que pudiera reclamar su venganza, la Emperatriz le ordenó volver a casa.

Pero las fuerzas de Britannia no habían estado ociosas, dos semanas después de la caída de la ciudad, la 45ª Fuerza Expedicionaria aterrizaba en Malasia, al mando de Lord Duxford, y un mensaje fue entregado a la Emperatriz de parte de la Reina Victoria. En el, la Reina afirmaba que el saqueo de Singapur era un acto de guerra, y que habría consecuencias a no ser que se enmendara la situación por parte del Imperio. La joven Emperatriz se dio cuenta de que la única solución era entregar a Oni a la Fuerza Expedicionaria, así que envió a sus agentes de élite para asesinarlo.

Este gesto resultó ser inútil, puesto que cuando Oni tuvo noticias de las actividades de la 45ª Fuerza Expedicionaria, cogió a sus Wani y se dirigió inmediatamente hacia Malasia. Los Wani le obedecían ciegamente, teniendo fé en su jucio, y la gente del Imperio lo aclamaba como a un héroe, viéndolo como al guerrero curtido, que vive sin temor de sumergirse de nuevo en el peligro para defender a su pueblo. Dándose cuenta de que dejar a Oni a su suerte podría dar lugar a desórdenes públicos, la Emperatriz movilizó a todo su ejército, y lo envió a apoyar a la Tercera División. Las fuerzas Imperiales cayeron sobre Malasia como un poder divino, y acabaron con la Fuerza Expedicionaria en cuestión de semanas, aunque Lord Duxford sobrevivió, pues fue evacuado a salvo de la zona de combate.
Aumento en las hostilidades 


El mundo se sorprendió por el giro en los acontecimientos, y el Reino de Britannia declaró rápidamente la guerra al Imperio del Sol Llameante, desplegando todo su poderío militar a Malasia. La Emperatriz, sabiendo que sus fuerzas no bastarían para sobrevivir a la embestida de la armada de Britannia, envió emisarios al emperador de Prusia. No se sabe qué acuerdo firmaron, pero un mes más tarde, el Imperio Prusiano lanzó coordinados ataques contra todas las colonias de Britannia, llegando incluso enviar un pequeño destacamento a atacar Londers, al mando del Coronel Sturm.

El uso de armas de gas, obtenidas de los coreanos, tuvo un impacto duradero en el Gobierno de Britannia, quien se vió obligado a retirar alguno de sus ejércitos de Malasia para defender la madre patria. El éxito de esta operación, allanó el camino al ascenso al poder del Coronel Sturm.

Durante este tiempo, la coalición Rusa hizo un paco con la Commonwealth Polaca-Lituana, lo que les permitió moverse libremente por el país para atacar las fronteras del este de Prusia. Se asignó esta tarea al General Jozep Cherdenko. Los Polacos colaboraron en la misión mediante el despliegue de tres unidades húsares como apoyo al Ejército Blanco, y se introdujeron en territorio prusiano hasta la fortaleza Wolfgang.

Para conseguir mantener su poder en Europa, los Prusianos reclamaron la ayuda de la República de Francia y la Liga de los Estados Italianos, ayuda prometida en antiguos tratados, aunque cada país declaró sus propios términos – los franceses harían frente a las fuerzas de Britannia, mientras que los italianos lo harían contra Rusia y sus aliados, realizando ataques de guerrilla, para así dar tiempo a los Prusianos a recuperar y reorganizar sus fuerzas. La táctica italiana funcionó, y las fuerzas aliadas de la Commonwealth se vieron obligadas a asumir funciones de patrulla y policía fronteriza, mientras que los rusos se dedicaban a fortalecer y afianzar la tierra conquistada.

El mundo se sumergía poco a poco en el caos, y la FSA decidió intentar invadir Japón, con la intención de conseguir ampliar su control sobre el Pacífico. Se envió a la Cuarta Flota Federada, bajo el mando del Almirante Springfield. El presidente de la FSA estaba convencido de que realizando este movimiento y eliminando al Imperio del Sol Llameante, podría ganar influencia contra Britannia, o al menos la suficiente para evitar cualquier expansión sobre sus dominios de la Reina Victoria.

Sin embargo, la flota se encontró con una flota Rusa, que se había movilizado para invadir el país del Sol Llameante, con el fin de ganarse el favor de los coreanos. Ambas partes abrieron fuego, convencidos de que estaban atacando a una flota defensora del Imperio. Cuatro horas más tarde, ambos se acusaban mutuamente de haber abierto fuego contra ellos, y la guerra entre la FSA y Rusia estuvo servida, dejando de lado cualquier pretensión sobre el Imperio por el momento. La emperatriz aprovechó estos momentos de calma para, a pesar de las protestas, alcanzar un acuerdo con los independientes de Australia, consiguiendo así refuerzos para su ejército. La Reina Victoria tampoco estuvo ociosa, y también contrató los servicios de los Australianos para que entorpecieran la retirada del ejército del Sol Llameante.


El ataque sobre Londres 


Tras la declaración de guerra del 17 de noviembre de 1870, la capital de Britannia fue atacada. Un único sumergible de Prusia diseñado para poder navegar por el Támesis, lanzó un audaz e impactante ataque contra el Parlamento. Este ataque, que era más una muestra de poder que un ataque real, se las arregló para sembrar el terror en los corazones del pueblo de Britannia, especialmente cuando se supo que el sumergible consiguió marcharse sin ser detectado. Presa del pánico, una gran parte de la población se unió voluntaria en las fuerzas armadas, y el ejército de Britannia se duplicó durante los seis meses siguientes. 
Mientras tanto, en Prusia, el Comandante Sturm, el cerebro tras el ataque, demostraba ser un visionario, tanto en tácticas de combate como en el uso de la tecnología. Sus estudios en Corea habían sido provechosos, permitiendo crear a Prusia un arsenal de gases para uso en combate, capaces de incapacitar o matar a las tripulaciones de los Land Ships, sin destruir el equipamiento, permitiendo entonces su ‘rescate’ y utilización por el ejercito Prusiano. Esta tecnología procedía principalmente del Imperio del Sol Llameante, quienes conocían muy bien las consecuencias de un ataque con gas contra soldados desprotegidos. A cambio de este conocimiento, Sturm les prometió los esquemas de diseño de las armas Tesla, para que el Sol Llameante pudiera crear sus propias armas. Este intercambio afianzaba la relación entre las dos naciones.

La Antártida 

Mientras tanto, Lord Barnabas Draynes Sturgeon, sentado en su sillón favorito, ubicado en su estudio en la Antártica (el hogar de una nueva y poderosa nación – El Pacto de la Antártida), escuchaba con desesperación las noticias del avance de la guerra y lo que ocurría en el mundo de arriba. No sólo había errado en sus hipótesis, sino que los acontecimientos se sucedían a una velocidad inimaginable. La tecnología que se les había entregado había sido corrompida, dedicada ahora a mutilar y eliminar más eficientemente a sus enemigos, y la locura del patriotismo había infectado incluso a sus propios aprendices. Con el mundo navegando inexorablemente hacia el caos y la muerte, Sturgeon decide actuar y corregir los errores de la humanidad él mismo.

Ordenó la activación de las instalaciones de producción de la Sima de Wells, y elevó al Custodio Schneider a la posición de Warmaster. Sus enviados diplomáticos se convirtieron en puestos perfectos para asesinos y espías, y los investigadores comenzaron a aplicar sus enormes conocimientos en el arte de la guerra. Aún queda un año para que el Pacto esté listo, un año más de luchas sangrientas que pasará a la historia…



martes, 4 de octubre de 2011

Imperio de Prusia




Imperio Prusiano


"Somos el corazón de Europa, y como cualquier buen médico le dirá, los músculos del corazón son muy difíciles de aplastar o quemar, e inmensamente poderosos."

- Sire Ludwig Sigismund, Comandante de la flota terrestre



Desde el cambio de siglo, el poderoso Imperio prusiano ha sido el poder dominante militar y económico de Europa Central y Occidental. Construido a lo largo del curso del siglo XVIII con una combinación de paciencia, diplomacia y cuando es necesario, agresiones estratégicas, Prusia pasó de ser un pequeño reino dentro de una confederación de pequeños estados a la fuerza dominante que es ahora. El imperio es líder mundial en ingeniería e investigación científica, y su poderío industrial es un reto incluso para sus más grandes rivales.

A pesar de su gran poder, el imperio ha conocido importantes conflictos civiles y militares en su pasado reciente. La megalomanía y la paranoia del quinto emperador Heinrich Otto abrió una brecha en las relaciones entre los diferentes pueblos de su reino, el cual casi se rompió en pedazos. Tras las rencillas internas y la gran derrota militar sufrida a manos de los Britannians en 1815, los prusianos quedaron humillados y derrotados. Sin embargo, el sucesor de Heinrich, Frederick Grunder, ha demostrado ser un líder sabio y paciente durante su largo reinado. Mientras que los Britannians perseguían sus costosas ambiciones de dominio mundial, Frederick, silenciosa y eficientemente, reconstruyó su economía nacional, el ejército y el orgullo de su reino. Ahora, de nuevo amenazados por la agresión exterior, el imperio prusiano está más que listo para recorrer el camino a la victoria.


Dominio


Desde un pequeño y pobre reino del norte de Alemania, los dominios de Prusia han crecido hasta abarcar la mayor parte del continente europeo, desde Francia, al oeste de la Mancomunidad, Polonia-Lituania al este, y desde el corazón de los Balcanes hasta el Círculo Polar Ártico. Gran parte de estas tierras, como las provincias holandesas, fueron anexadas antes y durante el reinado de Heinrich Otto antes de que la locura le alcanzara. Tomando ventaja de las debilidades de Austria después de su derrota por Napoleón, los prusianos anexaron los antiguos territorios del Imperio de los Hasburgo en su propio dominio. Noruega y Suecia fueron anexionados en 1810, para proporcionar un colchón contra las ambiciones de Britannia y Rusia.


Como resultado, el Imperio prusiano es el hogar de un gran número de pueblos y culturas diferentes. Los alemanes forman la gran mayoría de la población, pero las partes más al norte y al sur del reino incorporan otros pueblos y entidades políticas. Las grandes potencias son los holandeses, húngaros, checos, eslovacos y croatas, pero los súbditos del emperador también incluyen a los noruegos, suecos, eslovenos, serbios y rumanos


Las fronteras del imperio se han mantenido más o menos sin cambios desde que Frederick Grunder ascendió al trono en 1819. Incluso después de que el imperio haya comenzado a recuperarse, Frederick considera que la expansión territorial no es una prioridad, por ser elevado coste y por la posibilidad de descubrir nuevos enemigos en las otras naciones. Aunque los inmigrantes de Prusia y los colonos se han establecido en otras regiones del mundo, especialmente en África del Sudoeste y varios puertos en la costa de China, el Imperio Prusiano, oficialmente, no patrocina ni promociona la colonización en el extranjero. Además, con el advenimiento de la guerra con Rusia, varias provincias de la antigua Prusia, especialmente los de la costa del mar Báltico, se han convertido en zonas de guerra y se rigen bajo el régimen militar. La principal preocupación de Prusia en este momento es cómo expulsar a los invasores de sus actuales fronteras, en lugar de obtener nuevos territorios. No obstante, Frederick y sus asesores no pierden la oportunidad de extender las fronteras del imperio hacia el este para empujar al enemigo más lejos de sus bastiones.

Su Majestad Imperial Frederick Grunder es el actual emperador de Prusia, el sexto hombre en ostentar el augusto título. Elegido por el Reichstag en 1819, pues Heinrich Otto no tuvo descendientes, Frederick ha ocupado el trono durante cincuenta y un años. Aunque en la actualidad tiene ochenta años de edad, su mente sigue siendo tan aguda como siempre, y se ocupó personalmente de las delicadas negociaciones que condujeron al tratado de Prusia con Imperio del Sol Llameante. Frederick se caracteriza por ser un pensador profundo, de sopesar cuidadosamente todas sus decisiones antes de comprometerse, y nunca es demasiado dogmático para cambiar de rumbo si la situación lo requiere. También es conocido por poseer un buen sentido del humor y un encanto personal considerable, cualidades importantes, dada la naturaleza rebelde de muchas de las fuerzas políticas y sociales dentro del imperio.



También se ha centrado en la construcción de una red de alianzas por Europa, la cual enlaza los poderes de otros países con los suyos, siendo sus principales colaboradores Francia e Italia. Los reinos de Dinamarca y Rumania, aunque nominalmente independientes, dependen de ciertos tratados pactados con Prusia, por los cuales proporcionan defensas contra Britannia y la expansión otomana, respectivamente. El tratado de Frederick con su nuevo aliado, el Imperio del Sol Llameante, tiene también la intención de aliviar la presión sobre el imperio de Prusia del reino de Britannia.

Aunque en teoría es una autocracia, el emperador prusiano dicta las reglas de común acuerdo con los regentes de los muchos reinos, principados, ducados y otras unidades políticas del imperio. Por lo tanto, la política imperial implica una gran cantidad de negociación y paciencia. Las principales preocupaciones de Frederick son velar por la paridad de sus súbditos alemanes y no alemanes - siempre es un asunto potencialmente conflictivo - y hacer frente a las maquinaciones de la República de Austria. La familia de los Hasburgo todavía sirven como regentes de Austria, y nunca han perdonado por completo a los prusianos para suplantarles como un poder imperial. Sin embargo, la aparición de una amenaza externa importante y directa, en la forma de la Coalición de Rusia, ha servido para unir a los pueblos del reino.

Fuerza Militar


Con su enorme población – tan sólo superada por la Coalición de Rusia en Europa - y con una poderosa base industrial y tecnológica, el Imperio prusiano cuenta con uno de los ejércitos más fuertes y mejor equipados del mundo. La principal baza del imperio ha sido tradicionalmente su gran ejército, pero las exigencias de la guerra contra una potencia marítima como Britannia han obligado a los militares prusianos a ampliar su fuerza naval y aérea.

El ejército de tierra prusiano es el más grande del mundo, con más de 500 Land Ships actualmente en servicio. Estas fortalezas masivas móviles están respaldadas por los regimientos de tanques pesados ​​y artillería autopropulsada. Una compañía de batalla de Prusia en movimiento se asemeja a una ciudadela móvil en las grandes llanuras de Europa oriental, con tanques como muros y los Land Ships con sus torres inexpugnables. El ejército imperial se apoya en cientos de regimientos de infantería, mantenidos por una larga tradición de servicio militar obligatorio. Incluso la infantería de línea normal está bien equipada y entrenada, mientras que el de Granaderos de élite y Luftlancer, que emplea soldado con cohetes unidos a ellos, tienen una excelente reputación como tropas de asalto de choque.


Fuerza Aérea
Las flotas imperiales se basan en los zepelines y las colosales fortalezas flotantes. Dondequiera que proyectan sus gigantescas sombras, los enemigos se ponen a cubierto antes de que estas bestias liberen el descomunal poder de sus armas eléctricas Tesla, porque cuando lo hace es como si la furia de los antiguos dioses del trueno se descargara contra la tierra. Estas naves cuentan con el temible apoyo de sus escuadrones masivos de aviones. Los pilotos del Imperio se consideran a sí mismos como los caballeros del aire, y con frecuencia, pintan sus aviones con colores brillantes, para así atemorizar al enemigo.

Fuerza Naval


La marina se está expandiendo rápidamente, debido a la amenaza que presenta Britannia – de hecho fue la marina quien dio el golpe más audaz de los conflictos con el reino bretón hasta el momento, con un ataque químico en el propio Londres. Tradicionalmente, su fuerza se basaba en cruceros de combate y pequeñas embarcaciones de guerra, que navegaban por el mar del norte y el Mediterráneo. Recientemente la marina ha apostado por desarrollar sus buques de guerra y acorazados, con los que pretende desafiar a la poderosa fuerza naval de Britannia.

Caballeros Teutónicos
La última rama y la más misteriosa de los militares prusianos, es la de los caballeros teutónicos. Aunque son conocidos por ser una poderosa fuerza política, y por ser la guardia personal del emperador, los caballeros unen sus fuerzas en el campo de batalla con el resto de ramas del ejercito. Aunque su número es escaso, los Caballeros cuentan con algunos de los soldados más experimentados y temidos del mundo, respaldados por los avances tecnológicos, únicamente superados por los guerreros del Covenant. Los Caballeros tienen muchos secretos y armamento especial, y sus fuerzas son frecuentemente reforzadas por soldados mecánicos, desde los humanizados hombres de hierro, hasta los gigantescos monstruos con tripulación conocidos con el nombre Metzger o ‘carniceros’.

Con estas fuerzas a su disposición, los prusianos no descansarán hasta que sus enemigos sean expulsados de sus fronteras y su poder esté garantizado de nuevo en Europa.